Tú sabes

El bosque

Parece que nunca me esperas, pero seguimos reuniéndonos al final de cada página. Escondido detrás de cada párrafo, al pie de cada hoja, cerca de cada coma, en cada punto … allí estás. Es como si hubiera sido solo tú y yo en todo este bosque. Es como siempre fuiste tú y yo en toda esta exuberante vegetación; verde y lleno de vida. Allí estás, en la fértil capa orgánica de tierra y detritos del suelo del bosque; arriba en la fronda; a cada curva y cada esquina. Parece que nunca me esperas, pero aquí estás, en las esquinas de mi sonrisa.

 

—Acosta, N. Joaquín

 
 

Sin título

Hemos pasado tanto tiempo en los libros y la aventura de la literatura y el arte; En poemas y cartas y notas. Hemos pasado tanto tiempo juntos, enterrados en un festival de palabras. Y todo el tiempo, esperaba que el silencio entre cada palabra y coma y signo de exclamación y otros signos de puntuación se deslizara con gracia a través del espacio y el tiempo, a través de los límites, borrar las líneas y alejarse lejos de las orillas familiares. Hemos pasado tanto tiempo en los libros y las palabras y todo el tiempo anhelé que leyeras mi corazón y derivara el significado de las cosas que yo era incapaz de entender.

Hemos pasado tanto tiempo juntos. Nosotros, cariño, dos almas en los límites del mundo.

 

—Acosta, N. Joaquín

 
 

El bosque está lejos y mudo

Profundamente en el bosque cuidadosamente doblado, ella me persiguió. Ella me persiguió en las cámaras silenciosas de mis pensamientos. Su persecución fue interminable, carente de invierno y de cara al sol. Cuando finalmente me atrapó, me miré profundamente en sus ojos; eran tan silenciosos como una tumba. Ella sonrió. Su sonrisa se hundió en mí como un guijarro en un pozo y se extendió a través de mi imaginación. Ella parecía pensativa y se detuvo en un soplo al confesar sus sentimientos. Me imaginé que ella tenía miedo de tomar riesgos con su voz. Me imaginé, también, que ella era consciente de que las palabras pueden dejar recuerdos y que los recuerdos son cuchillos cuyos filos se deslizarán a través de la sustanciosa carne de mi mente una y otra vez. Pero ya estoy allí; mi corazón y mi mente en llamas con su cara. Sin esfuerzo, ella mantiene un coma de las fantasías con vida dentro de mí. Pero el futuro no existe. Para nosotros, el futuro todavía no existe.

—Acosta, N. Joaquín

 

Nuestro secreto

La misma canción resonó dentro de nosotros.

—Acosta, N. Joaquín

 

El amor como metáfora

El amor es la sonrisa del Otro que hunde profundamente en tus pupilas. El amor es un coma de las fantasías que se mantienen con vida por pensar en el Otro. El amor es la sonrisa que se elonga dentro y se extiende a través de tu imaginación. El amor es la imaginación, deambulante, como el viento. El amor deja caer un guijarro en el alma del Otro mientras espera el eco de su sonido. El amor está vivo y es lo que nos mantiene vivos cuando la noche duerme y se despierta el día. El amor es el elixir que cura los defectos, revelando la belleza, haciendolo claro para los ojos poco dispuestos. El amor es todo, está en todas partes, incluso entre estas líneas angustiadas; incluso en los pequeños temblores de tus labios al leer en silencio. El amor es lo que enciende el corazón y emite su resplandor crepitante. El amor es el fuego y la pasión que se hincha, sube e inunda todo tu ser. El amor es la disposición de reconocer y aceptar que los recuerdos —buenos o malos— son cuchillos cuyos filos pueden deslizarse a través de la sustanciosa carne de tu mente. El amor fluye sobre ti como una tormenta y te toca ligeramente con su ala. El amor es el toque de cada dedo, cada miembro, cada pulgada de piel… cada caricia, cada respiración que se afirma y te trae a la existencia una y otra vez. El amor es una fiesta viva de hojas otoñales; dos ramas de un mismo árbol; dos cuerpos que comparten la misma alma. Amor, un tableau vivant, enfrenta el sol y destierra el invierno. El amor es lo que se detiene en un soplo al confesar tus sentimientos. El amor es lo que te permite saber que cuando tú finalmente conoces el Otro, todo es posible entre los dos. El amor es la disposición de tomar riesgos con tu voz. El amor es, también, el silencio después de escuchar pasos. El amor está, a veces, más allá de alcance.

—Acosta, N. Joaquín

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